Egipto: las Pirámides, el Nilo y el Mar Rojo para viajeros latinoamericanos
Por qué Egipto sigue siendo uno de los destinos más impresionantes del mundo
Pocos lugares del planeta generan tanta expectativa antes de llegar y la superan con tanta facilidad. Egipto es la civilización que aprendimos en el colegio convertida en paisaje real: pirámides que llevan más de cuatro mil quinientos años en pie, templos con columnas tan anchas que hacen falta varias personas para abrazarlas, tumbas pintadas con colores que parecen recién aplicados y un río que sigue siendo, como en tiempos de los faraones, la columna vertebral del país.
Pero Egipto no es solo arqueología. Es el bullicio de El Cairo, una de las ciudades más grandes de África; es navegar el Nilo en un crucero mientras pasan aldeas, palmeras y campos de caña; es bucear en los arrecifes del Mar Rojo, entre los más ricos del mundo; y es la brisa mediterránea de Alejandría. En un solo viaje se combinan historia, naturaleza, playa y una gastronomía sencilla y sabrosa.
Para el viajero latinoamericano, Egipto tiene además una ventaja práctica: se integra muy bien con otros destinos. Muchos lo combinan con Jordania, con Turquía o con Dubái, aprovechando que las conexiones aéreas entre estos países son cortas y frecuentes.
Un primer viaje bien armado suele durar entre diez y catorce días: tres o cuatro en El Cairo y Guiza, un crucero por el Nilo entre Luxor y Asuán con la excursión a Abu Simbel, y si el tiempo alcanza, unos días de descanso en el Mar Rojo o una escapada a Alejandría.
El Cairo y las Pirámides de Guiza
El Cairo es intenso, ruidoso y fascinante. Es la puerta de entrada al país y la base para conocer la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie.
Las Pirámides de Guiza y la Esfinge
En la meseta de Guiza, en el borde occidental de la ciudad, se levantan las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos. La Gran Pirámide de Keops fue durante miles de años la construcción más alta hecha por el ser humano, y todavía hoy es posible entrar a algunas de sus galerías. A pocos pasos está la Gran Esfinge, con cuerpo de león y rostro humano, vigilando el valle.
Lo ideal es llegar a primera hora, cuando hay menos gente y el calor es más suave. Desde el mirador panorámico se obtiene la foto clásica de las nueve pirámides alineadas, y el paseo en camello por el desierto cercano es una experiencia muy popular. En la noche, el espectáculo de luz y sonido proyecta la historia de los faraones sobre las pirámides.
Si el tiempo lo permite, vale la pena visitar también Saqqara, con la pirámide escalonada de Zoser, la más antigua de Egipto, y Dahshur, donde están la pirámide acodada y la pirámide roja, con muchos menos visitantes.
El Museo Egipcio y el Gran Museo Egipcio
El histórico Museo Egipcio de la plaza Tahrir guarda una de las colecciones de antigüedades más importantes del mundo. A su lado se suma el Gran Museo Egipcio, junto a la meseta de Guiza, un enorme complejo moderno pensado para exhibir el patrimonio faraónico con espacio y tecnología, incluida buena parte del tesoro de Tutankamón. Dedica al menos media jornada a cada uno y considera un guía especializado.
La distribución de las colecciones entre ambos museos ha cambiado en los últimos años. Verifica qué salas y piezas están abiertas al público antes de planear tu visita.
Khan el-Khalili y El Cairo islámico
El bazar de Khan el-Khalili es un laberinto de callejones con lámparas de cobre, especias, perfumes, telas y artesanías. Regatear es parte del juego, siempre con buen humor. Cerca se encuentran la mezquita de Al-Azhar, la calle Al-Muizz con su arquitectura medieval, y la Ciudadela de Saladino con la mezquita de alabastro de Mohamed Alí, desde donde se ve toda la ciudad. El barrio copto, con la iglesia colgante y la sinagoga Ben Ezra, completa el recorrido por las distintas capas de la historia cairota.
Luxor: el Valle de los Reyes y los templos de Karnak y Luxor
Luxor, la antigua Tebas, es considerada el museo al aire libre más grande del mundo. El Nilo divide la ciudad en dos: en la orilla oriental, la de los vivos, están los grandes templos; en la occidental, la de los muertos, las necrópolis reales.
Templo de Karnak
Karnak es un complejo de templos construido y ampliado durante casi dos mil años. Su sala hipóstila, con 134 columnas gigantes cubiertas de jeroglíficos, es uno de los espacios más impactantes de todo Egipto. Recórrelo temprano y con calma: es enorme.
Templo de Luxor
En pleno centro de la ciudad, el templo de Luxor estaba unido a Karnak por la avenida de las Esfinges, hoy restaurada y abierta al paseo. Al caer la tarde, cuando se encienden las luces, el templo adquiere un aire mágico.
Valle de los Reyes y orilla occidental
En el Valle de los Reyes fueron enterrados los faraones del Imperio Nuevo, en tumbas excavadas en la roca y decoradas con escenas del viaje al más allá. La entrada general permite visitar varias tumbas, y algunas, como la de Tutankamón o la de Seti I, requieren boleto aparte. Muy cerca están el templo de la reina Hatshepsut, escalonado contra la montaña, el Valle de las Reinas y los colosos de Memnón.
Una de las experiencias más recordadas de Luxor es el vuelo en globo al amanecer sobre la orilla occidental, con los templos y el Nilo a los pies. Se opera según las condiciones del clima y conviene reservarlo con anticipación.
Asuán y Abu Simbel
Asuán es la ciudad más relajada de Egipto. Aquí el Nilo se vuelve más azul, aparecen islas de granito y la cultura nubia da color a las casas y a la música. Un paseo en faluca, el velero tradicional, al atardecer, es casi obligatorio.
Entre sus atractivos están el templo de Filae, dedicado a la diosa Isis y trasladado piedra por piedra a una isla para salvarlo de las aguas; el obelisco inacabado en las antiguas canteras; la gran presa de Asuán; y las aldeas nubias de la orilla occidental, donde se puede compartir un té con las familias locales.
Abu Simbel
A unos 280 kilómetros al sur, cerca de la frontera con Sudán, están los dos templos de Abu Simbel, construidos por Ramsés II y dedicados a él y a su esposa Nefertari. Las cuatro estatuas colosales del faraón en la fachada son una de las imágenes más poderosas del antiguo Egipto. En los años sesenta, ante la construcción de la presa, los templos fueron cortados en bloques y reubicados más arriba en una operación internacional sin precedentes.
Se llega por carretera, saliendo de madrugada desde Asuán, o en un vuelo corto. Dos veces al año, alrededor del 22 de febrero y del 22 de octubre, el sol entra hasta el fondo del santuario e ilumina las estatuas del interior: es el famoso festival del sol, que atrae a muchos visitantes.
Crucero por el Nilo: cómo funciona y qué incluye
Navegar el Nilo es la forma más cómoda y clásica de recorrer el sur de Egipto. El trayecto habitual une Luxor y Asuán, en cualquiera de los dos sentidos, y dura entre tres y cuatro noches. El barco funciona como un hotel flotante: deshaces la maleta una sola vez y te despiertas cada día en un lugar diferente.
Qué incluye normalmente
- Camarote con baño privado y ventana o balcón al río.
- Pensión completa a bordo, con desayuno, almuerzo y cena.
- Paradas en los templos de Edfu, dedicado al dios halcón Horus y uno de los mejor conservados, y Kom Ombo, junto al río, dedicado a los dioses Sobek y Horus.
- Paso por la esclusa de Esna, un espectáculo en sí mismo.
- Según el programa, visitas guiadas en Luxor y Asuán, cubierta con piscina y actividades nocturnas.
Opciones de crucero
Existen barcos de distintas categorías, desde opciones sencillas hasta cruceros de lujo con pocos camarotes. Una alternativa especial son las dahabiyas, veleros tradicionales con pocas cabinas que navegan más despacio y paran en sitios a los que no llegan los barcos grandes. También hay cruceros por el lago Nasser, que llegan hasta Abu Simbel.
Conviene revisar qué visitas están incluidas, si el guía habla español y si las entradas a los monumentos forman parte del programa o se pagan aparte.
El Mar Rojo: Hurgada y Sharm el-Sheij
Después de templos y tumbas, el Mar Rojo ofrece el descanso perfecto. Sus aguas cálidas y transparentes, sus arrecifes de coral y el sol casi garantizado todo el año lo convierten en uno de los grandes destinos de buceo del mundo.
Hurgada
En la costa africana, Hurgada es el destino de playa más popular del país, con resorts frente al mar, marinas y excursiones en barco a islas como Giftun, de arena blanca y aguas turquesa. Está a pocas horas por carretera de Luxor, por lo que combina muy bien con el recorrido por el Nilo. Cerca están también El Gouna, con sus canales, y Makadi Bay o Soma Bay, más tranquilos.
Sharm el-Sheij
En la punta sur de la península del Sinaí, Sharm el-Sheij es famosa por el parque nacional de Ras Mohammed y el estrecho de Tirán, con paredes de coral, tortugas y una enorme variedad de peces. Desde aquí se organizan también excursiones al monte Sinaí para ver el amanecer desde la cima y al monasterio de Santa Catalina.
Buceo y snorkel
No hace falta ser buzo certificado para disfrutar el Mar Rojo: muchos arrecifes están a pocos metros de la orilla y basta con careta y aletas. Para quienes quieren aprender, hay centros que ofrecen cursos de iniciación. Los buzos con experiencia encuentran pecios célebres, como el del SS Thistlegorm, y paredes que caen a gran profundidad.
Alejandría: la ciudad mediterránea de Cleopatra
Fundada por Alejandro Magno y capital de Cleopatra, Alejandría tiene un espíritu distinto al resto de Egipto: mira al Mediterráneo, tiene un malecón largo y abierto, cafés de aire europeo y una brisa que se agradece en los meses calurosos. Está a unas tres horas por carretera o tren desde El Cairo y puede visitarse en una excursión de día completo o con una noche.
Entre sus imperdibles están la moderna Biblioteca Alexandrina, que rinde homenaje a la legendaria biblioteca antigua; la ciudadela de Qaitbay, levantada donde estuvo el célebre faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo; las catacumbas de Kom el-Shoqafa, que mezclan arte egipcio, griego y romano; la columna de Pompeyo; y los jardines del palacio de Montaza. No te vayas sin probar el pescado y los mariscos frente al mar.
Desde Alejandría es posible extender el recorrido hacia El Alamein, escenario de batallas de la Segunda Guerra Mundial, con playas de aguas muy claras en la costa norte.
Visa para colombianos
Los ciudadanos colombianos necesitan visa de turista para entrar a Egipto. La forma más práctica es solicitar la e-Visa en línea en el portal oficial del gobierno egipcio, visa2egypt.gov.eg, antes del viaje: se diligencia el formulario, se adjunta el pasaporte y se recibe la aprobación por correo electrónico para imprimirla y presentarla al llegar.
Se requiere pasaporte con al menos seis meses de vigencia desde la fecha de entrada, tiquete de regreso y reservas de alojamiento. Solicita la e-Visa con suficiente anticipación y desconfía de páginas no oficiales que imitan el portal.
Egipto puede exigir el certificado internacional de vacunación contra la fiebre amarilla a viajeros que llegan desde países con riesgo de transmisión, entre los que suele figurar Colombia. Llévalo siempre contigo.
Si haces escala en Europa, Estados Unidos u otro país, revisa también sus requisitos de tránsito.
Los requisitos, la elegibilidad por nacionalidad y el costo de la visa cambian con el tiempo. Verifica la vigencia de la e-Visa para colombianos y el costo actual en visa2egypt.gov.eg y en la embajada de Egipto antes de comprar tus tiquetes.
Vuelos
Desde Colombia se llega a El Cairo con una conexión en Europa, Estambul o Medio Oriente. Dentro del país, los vuelos internos entre El Cairo, Luxor, Asuán y el Mar Rojo ahorran muchas horas de carretera.
Seguridad y consejos prácticos para turistas
Las zonas turísticas de Egipto, como El Cairo, Guiza, Luxor, Asuán, Alejandría y los balnearios del Mar Rojo, reciben millones de visitantes cada año y cuentan con presencia policial visible. Como en cualquier destino, conviene informarse antes de viajar y evitar las zonas desaconsejadas por las autoridades, como el norte de la península del Sinaí y las áreas fronterizas.
Revisa las recomendaciones de viaje vigentes de la Cancillería colombiana y registra tu viaje antes de salir.
- Guía y transporte organizados: recorrer los sitios arqueológicos con guía en español y conductor privado hace el viaje más cómodo y evita negociaciones constantes.
- Propinas: la propina, conocida como bakshish, es parte de la cultura; ten siempre billetes pequeños en moneda local.
- Vendedores insistentes: en los sitios más turísticos es común la insistencia de vendedores y ofrecimientos de paseos. Un "no, gracias" firme y amable suele bastar; acuerda siempre el precio de cualquier servicio antes de aceptarlo.
- Vestimenta: Egipto es un país mayoritariamente musulmán. Fuera de los resorts, usa ropa que cubra hombros y rodillas, y lleva un pañuelo para entrar a las mezquitas.
- Agua y comida: bebe solo agua embotellada y evita el hielo y las frutas sin pelar en lugares poco confiables.
- Sol: usa sombrero, gafas, protector solar e hidrátate bien; en los templos hay poca sombra.
- Fotos: en algunos sitios y tumbas las fotos tienen restricciones o requieren un permiso aparte; pregunta antes.
- Seguro de viaje: viaja con un seguro con cobertura médica amplia.
Mejor época para viajar a Egipto
La mejor época para visitar Egipto va de octubre a abril. En esos meses las temperaturas son agradables para recorrer templos y ruinas, aunque las noches en el desierto y en El Cairo pueden ser frescas en diciembre y enero. Es también la temporada alta, así que conviene reservar cruceros y hoteles con anticipación, sobre todo en Navidad, Año Nuevo y Semana Santa.
El verano, de junio a agosto, es muy caluroso, especialmente en Luxor y Asuán, donde el termómetro supera con facilidad los 40 °C. Si solo puedes viajar en esa época, programa las visitas a primera hora de la mañana y descansa en las horas centrales del día. El Mar Rojo y Alejandría se disfrutan casi todo el año.
Ten en cuenta también el calendario del Ramadán: durante ese mes los horarios de algunos servicios cambian, aunque los sitios turísticos siguen funcionando y las noches tienen un ambiente festivo muy especial.
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